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viernes, 28 de noviembre de 2014

Revuelto de pimientos y rulo de cabra.

Si alguna vez a la ciencia le da por ahí y se pone a analizar el cerebro de los cocinillas, sin duda descubrirá un rinconcito luminoso y lleno de deliciosos olores, cerca del lugar donde se aloja el placer, que siempre está encendido e interconectado con el resto del cerebro, siempre cavilando, siempre tramando la próxima receta. Ese rinconcito siempre está en marcha sin importar la actividad principal que estemos llevando a cabo en cada momento. Esta receta por ejemplo surgió en parte mientras veía la tercera película de la saga Bourne: El ultimatum de Bourne. En una escena de esta película, el malo que es un esnob insufrible va a un garito pijo de Nueva York y pide "la tortilla de pimientos y queso de cabra". En ese momento no me di cuenta pero esa información quedó archivada. Poco después ví a Karlos Arguiñano preparando un revuelto usando la técnica del baño maría y entonces me dije: ¡hostia!, que es el equivalente en mi pueblo al más conocido ¡Eureka!


Me encanta como queda el revuelto al baño maría. Con esta técnica obtenemos una textura distinta y mucho más cremosa y al utilizar menos aceite, queda también más ligero. También es más laborioso y se ensucian más cacharros que con el revuelto normal, pero vale la pena hacerlo así de vez en cuando. Por supuesto la técnica sirve igual para cualquier revuelto, pero yo os recomiendo que probeis este en particular, os aseguro que no os va a decepcionar.

Necesitaremos:
  • 6 huevos.
  • 1 pimiento morrón verde o 2 pimientos italianos.
  • 6 rodajas de queso rulo de cabra (1 por huevo) como de medio centímetro de grosor.
  • 1 cucharada de aceite de oliva.
Procedamos:
  • Cortamos el pimiento en brunoise (o sea, en daditos pequeños) y lo salteamos en una sartén con una cucharada de aceite de oliva.
  • Ponemos a calentar agua en una olla grande.
  • Cuando el pimiento esté blando lo ponemos en un cuenco junto con los huevos y el queso de cabra desmigado.
  • Ponemos el cuenco al baño maría y trabajamos la mezcla con las varillas hasta conseguir la textura deseada.
Ojo cuidao.
  • Podemos añadir un poco de sal al pimiento al saltearlo pero no es imprescindible, los sabores que entran en juego en esta receta son tan ricos y complejos que hacen la sal innecesaria.
  • Darle el punto de textura al revuelto requere práctica y, cómo no, va en gustos. Para mí el revuelto ideal es el que al dejarlo caer en el plato se extiende un poco pero en seguida se queda firme, sin desparramarse. Si se desparrama es que el huevo no está bien cuajado, si rebota al caer es que nos hemos pasado y no tenemos un revuelto sino una tortilla que ha tenido una infancia difícil.
  • La norma general es que el revuelto, sea cocinado en sartén o al baño maría, requiere atención. No es algo que podamos dejar hacerse y mientras tanto dedicarnos a otra cosa. Si queremos un revuelto cremoso y perfecto debemos estar encima desde el principio hasta el final

lunes, 10 de noviembre de 2014

Pan relleno de queso. Fondue rústica.

Ya lo he dicho alguna vez por aquí, yo no soy un buen cocinero. Hasta hace poco tenía verdaderos problemas para darle el punto el arroz y sufría de pesadillas recurrentes con las patatas. Mis recetas con patatas solamente se podían definir de una manera: zapateras. Voy mejorando pero me queda mucho que aprender y lo más que puedo decir es que en la cocina soy un aficionado avanzado con un buen ojo para los platos resultones. La receta de hoy es un buen ejemplo. Cuando en el grupo de amiguetes hacemos alguna cena de esas en plan picoteo, en las que cada uno lleva algo, casi siempre me piden que haga esta receta. La duda que me queda es si de verdad les gusta tanto este pan relleno o me lo piden para evitar que lleve algo con patatas. Por lo poco que dura yo diría que es lo primero, pero uno nunca está del todo seguro.



Esta receta no es mía, está basada con pequeñas variaciones, sobre todo en las variedades de los quesos, en el pan de queso de Aina, mi cocinera favorita del portal Verycocinar.com. Merece la pena echarles un vistazo a los vídeos de esta chica. Sus recetas son siempre deliciosas y si sigues sus explicaciones salen seguro. Además, es una tía que irradia sencillez y buen rollo lo cual es muy de agradecer en estos tiempos que corren. Pero vayamos con el pan relleno.

Necesitaremos:
  • 1 parte de queso manchego tierno (125 g.).
  • 1 parte de queso manchego curado (125 g.).
  • 1/2 parte de queso graso amarillo tipo cheddar, edam, etc. (60 g.).
  • 1/4 parte de grana padano (30 g.).
  • 150 ml. de mayonesa.
  • 1 cebolleta mediana.
  • 1 pan redondo tipo bollo de unos 250-300 g.
  • Pimienta recien molida.
Preparación:
  • Rallamos el queso con un rallador grueso.
  • Picamos lo más fina posible la cebolleta.
  • Preparamos la mayonesa.
  • Lo mezclamos todo bien en un bol y le añadimos pimienta recien molida al gusto.
  • Cortamos una tapa en la corteza del pan tal y como se ve en la foto.
  • Sacamos la miga con cuidado de no agujerear la corteza desde dentro.
  • Rellenamos el pan con la mezcla que hemos preparado.
  • Envolvemos el pan en papel de aluminio.
  • Lo introducimos durante una hora en el horno precalentado a 180º.
 Ojo cuidao.
  • Las cantidades son orientativas y en realidad los tipos de queso también. Puedes experimentar con distintas proporciones y distintos quesos y a no ser que hagas cosas muy raras es casi seguro que saldrá bien.
  • Si has visitado el vídeo que he enlazado arriba (y si no lo has hecho te lo recomiendo), verás que Aina corta el queso en dados. Yo recomiendo rallarlo, cuesta un poco más pero nos aseguramos de que funda bien.
  • Si no tienes cebolleta con cebolla normal también sale bueno. Eso sí, uses lo que uses es importante picarla muy fina para asegurarte de que se cocina bien.
  • La mayonesa la podemos preparar en casa sin problemas. Al ir cocinada no hay problemas con el huevo crudo.
  • ¿Te ha faltado mezcla? Pues prepara más.
  • ¿Te ha sobrado mezcla? No problemo, seguro que le encuentras alguna utilidad. Se me ocurre... no sé, un montadito gratinado con unas rodajas de tomate o unas anchoas.
  • Para comer se procede de la siguiente manera: se retira la tapa, se corta en varios trozos y se utilizan como cucharillas comestibles para sacar la mezcla fundida. A medida que fa faltando pan, se va cortando una corona alrededor del agujero central. A medida que se vaya consumiendo el pan también irá bajando la mezcla quedando al final solamente la base que se puede comer como si fuera una pequeña pizza.
  • Éxito asegurado en cualquier reunión, te lo digo yo.